Vinos y destilados con tradición familiar

A punto de comenzar las celebraciones de Pascua, en la Bodega Aguilar de Ondara es un ir y venir de gente que se aprovisiona para pasar los mejores días de fiesta con los amigos. No en vano, este establecimiento ondarense cobija bajo sus viejas traviesas de madera que adornan un techado de museo, litros y litros de licores, vinos de todas las D.O. españoles, caldos internacionales y una selección de productos gourmet de la provincia.

Todo ello gestionado bajo la experiencia de una empresa familiar que se consolidó en esta bodega allá por 1965. Año en el que el abuelo y fundador, Salvador Aguilar, decidió desmarcarse de sus hermanos en el negocio de la venta ambulante de vinos por los pueblos de la Marina Alta, cansado de recorrer los caminos con su mula y el carro cargado de toneles de vino a granel.

Salvador Aguilar adquirió aquella bodega de Ondara que hoy se ha convertido en una de las mayores distribuidoras de vinos y licores en la Marina, en la provincia de Alicante y en las Islas Baleares, principalmente. Porque además de la distribución, elaboran sus propios destilados en la nave que tienen en Pedreguer de donde salen productos artesanales realizados con hierbas de la comarca como el Herbasanta, un licor espirituoso y digestivo que compite con los mejores orujos y «herberos» de la provincia.

El establecimiento mantiene ese ambiente familiar que instituyó el abuelo Salvador, quien a sus 95 años, todavía se acerca algún día por la bodega para marcar sus directrices. Hoy, la compañía la regente su hija Dora Aguilar y su marido Paco Costa, quienes han puesto toda su confianza en el relevo generacional que llega con sus hijos Carmen y Borja, que vienen pisando fuerte y adaptando la empresa a los tiempos más actuales.

De hecho, la bodega, situada en la antigua nacional denominada avenida de Alicante, acaba de inaugurar su espacio dedicado a catas de vinos y licores. Un lugar ambientado en las antiguas cavas donde han empezado a descorchar los caldos elegidos por sus clientes, y donde se harán las presentaciones de todos aquellos productos que quieran ver la luz en la comarca. Porque la sala de catas de la Bodega Aguilar pretende convertirse en un escaparate de los productos de la tierra y en un nexo de unión entre la comarca y los productores de vinos y cavas nacionales e internacionales que quieran introducirse en la Marina.

Además de los destilados de producción propia siguiendo los métodos artesanales, como el «Carnot» o la absenta «La Loca», en la bodega Aguilar hay vinos que van desde un euro hasta los 838 euros que cuesta una botella de Pingus de la Ribera del Duero del 97 (a recaudo bajo llave y bien cuidado), pasando por cavas y champagnes franceses, o vinos de importación portugueses que están de moda. Pero, como dice Borja, en esta bodega se pueden encontrar precios muy competitivos, tanto en vinos como en destilados de calidad.

Visitar la Bodega Aguilar es una fiesta continua. En horario de apertura, el establecimiento ofrece degustaciones gratuitas de sus vinos y además ha habilitado un espacio con productos gourmet de la provincia de Alicante, donde encontramos aceites de oliva de la montaña alicantina, mieles, vinagres, conservas, y jamones 5J de Sánchez Romero Carvajal.

Como distribuidores abastecen a colectivos festeros de la comarca aprovisionando con un stock de bebidas a comisiones y peñas con derecho a devolución de todas aquellas botellas que no se han consumido. Y en la tienda, las ofertas diarias son múltiples en sus numerosos productos, entre los cuales no hay que olvidar las botellas premium de vino en las mejores DO y en whiskys y ginebras premium nacionales y de importación.

Solo por degustar sus vinos a granel y ver el antiguo artesonado merece la pena una visita estas Pascuas.

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